Qué dice el fallo

El fallo de la Justicia porteña apunta a un desequilibrio que existía desde que las apps desembarcaron en la Ciudad: dos vehículos que hacen exactamente el mismo trabajo —trasladar pasajeros a cambio de dinero— estaban sujetos a exigencias distintas según si el viaje se pedía por la calle o por una aplicación. La resolución elimina esa asimetría y obliga a la Ciudad a regular la actividad.

Los requisitos que pasan a ser obligatorios para conducir a través de plataformas en CABA son:

  • Licencia de conducir profesional, con un trámite expeditivo previsto para quienes hoy manejan con licencia particular
  • Edad mínima de 21 años
  • VTV vigente del vehículo
  • Seguro específico de transporte de pasajeros, distinto de la póliza de uso particular

El plazo para adecuarse es de 90 días. No es un anuncio a futuro ni una propuesta en discusión: es una obligación con fecha.

⚖️ El punto clave es el seguro. Una póliza de uso particular no cubre el transporte oneroso de pasajeros. Ante un siniestro con un pasajero a bordo, la aseguradora puede rechazar el reclamo. Miles de conductores venían trabajando con esa exposición sin saberlo.

Por qué el seguro es el requisito que más pesa

De los cuatro requisitos, tres son trámites: se hacen una vez, se pagan y se resuelven. El seguro es distinto, porque es un costo mensual recurrente y sensiblemente más caro que una póliza común. Un vehículo asegurado como transporte comercial de pasajeros paga una prima muy superior a la de un auto de uso familiar, porque el riesgo real también lo es: circula el doble de horas, en zonas de mayor siniestralidad y con terceros transportados.

Ese diferencial es exactamente el que muchos conductores independientes no habían presupuestado. Y es el que explica por qué, cuando una regulación como esta entra en vigencia, una parte de la oferta se retira del mercado en lugar de adecuarse.

Menos autos habilitados, misma demanda

La consecuencia económica más previsible de una regulación de este tipo es una contracción de la oferta de vehículos habilitados, sin que la demanda de viajes se mueva. Los pasajeros van a seguir pidiendo la misma cantidad de viajes; lo que cambia es cuántos autos están en condiciones legales de tomarlos.

Para el vehículo que sí queda habilitado, eso se traduce en más viajes disponibles por unidad y menos competencia en la calle. Es la lectura que le interesa a cualquiera que tenga un auto trabajando en la flota: la barrera de entrada acaba de subir, y el que ya está adentro juega con menos competidores.

El caso de las flotas profesionales

Una flota gestionada no descubre estos requisitos con el fallo: los tenía antes porque son condición de operación seria, no un costo evitable. En Arrenda cada vehículo opera con seguro de transporte comercial de pasajeros desde el primer día, VTV al día y GPS satelital con corte remoto de combustible. Los choferes pasan por un filtrado que incluye verificación de antecedentes y test de manejo antes de recibir las llaves.

Eso significa que la adecuación a la nueva exigencia no implica un cambio de estructura ni un costo sorpresa: implica acompañar a los choferes en la gestión de la licencia profesional, que es el único ítem que depende de la persona y no del vehículo.

💡 Para el inversor: la regulación convierte en obligatorio lo que Arrenda ya asumía como costo operativo. El diferencial que antes era una decisión de calidad ahora es un requisito legal — y el resto del mercado tiene 90 días para alcanzarlo.

No es solo CABA

El movimiento regulatorio no está aislado en la Ciudad. En Río Negro, el municipio de Bariloche promulgó su propia reglamentación para las apps tras casi ocho meses de discusión, creando un registro obligatorio de vehículos y conductores de plataforma (Revecopp) en el que hay que inscribirse para poder operar.

La dirección es la misma en todos lados: las apps de movilidad dejan de ser un espacio informal y pasan a tener reglas, registros y requisitos verificables. Para quien opera con estándares de flota profesional, eso no es una amenaza — es la formalización de una ventaja que ya tenía.